lunes, 16 de agosto de 2010

Capitulo 4: Altair.... que lindo nombre

Lo primero que vi fue sus hermosos ojos azules que me hipnotizaron luego reaccione y examine donde estaba, estaba en lo que parecía un pequeño cuarto y tenia varias velas, había dos camas casi juntas, un mesa de noche, un librero con varios libros y la puerta. Después de examinar el cuarto lo examine a el que estaba sentado en la cama que yo no estaba acostada. El era alto, guapo, tez pálida, cabello castaño con un poco rubio y unos hermosos ojos azul celeste. Cuando termine de examinarlo me le quede viendo como embobada hasta que se dio cuenta que lo miraba y volteo a verme mientras yo quitaba mi mirada de el.



- ¿Dónde estamos? – pregunte preocupada.

- En donde yo vivo – me dijo.

- ¿Por que me trajiste aquí? – le pregunte volteando a verlo.

- Por que estas herida – me dijo.

- ¿Qué tan herida estoy? – le pregunte.


El me miro con tristeza y después de un rato hablo.


- Pues… te rompí la espalda, te descalabre y casi te desangras – dijo sin rodeos.


Yo me quede en estado de shock por que me había dicho todo absolutamente todo y se había echado toda la culpa cuando yo también había tenido la culpa. Después hubo un incomodo silencio que el rompió.


- ¿Cómo te llamas? – me pregunto con evidente curiosidad.

- Artemisa – le dije.

- ¿y tú? – le pregunte después de un rato.

- Altair – me dijo.

- Que hermoso nombre – pensé.

- Que bonito nombre tienes – me dijo después de un rato.

- Oye, ¿Por qué tenias que ir al castillo? – me pregunto.

- Por que… - dije sin saber que decir.

- Me lo puedes decir – me dijo tratando de darme confianza y funciono.

- Yo soy la princesa – dije.



El solo me miro sorprendido. Pero luego se paro, empezó a caminar de un lado a otro y decía cosas en un idioma que no entendía.



- ¿Qué tienes? – le pregunte después de un rato.

- Pues voy a tener a todo el reino detrás de mi – dijo preocupado.

- ¿Cómo? – le pregunte confundida.

- Pues te rapte… o algo así y tu eres una princesa – me dijo

- OK – dije entendiendo todo.

- Mira si no quieres tener problemas solo llévame de regreso al claro y le diré a mi padre alguna mentira y solo se enojara conmigo – dije planeando la mentira que le diría a mi padre.

- Bueno – dijo Altair sin ánimos.



Me ayudo a pararme y me saco de donde vivía fuimos caminando hacia no se donde pero al final llegamos al claro.



- Esta bien, de aquí puedo llegar – le dije cuando llegamos al claro.

- Bueno pero primero debo saber algo – dijo serio.

- ¿Qué? – le pregunte con curiosidad.

- ¿Si te podré volver a ver? – me dijo ilusionado.



Esa pregunta me sorprendió pero le respondí.



- Lo siento pero no – dije triste.

- ¿Por qué? – me pregunto triste.

- Pues… a mi padre no le gusta que me junte con alguien que no sea de la realeza – le dije aun triste.

- Tengo una idea – dijo Altair sonriendo.

- ¿Cuál? – dije yo también sonriendo.

- Luego lo veras – me dijo con un aire misterioso y juguetón.

- Dime – dije suplicando y siguiéndole el juego.

- No – dijo decidido pero juguetón.



Le iba a seguir el juego cuando de repente,



- ¡Princesa, princesa! – escuche que alguien gritaba.

- ¡Oh, no! – dije.

- ¿Quién es? – me pregunto Altair.

- Uno de los guardias de mi padre – dije esperando que no se acercara más.

- Entonces, ¿creo que ya te tienes que ir? – dijo Altair con ¿desilusión?

- Si, adiós – dije triste.

- Adiós – dijo mientras me daba un beso en la mejilla.



Al sentir el tacto de sus labios, me sonroje un poco pero luego salí corriendo en dirección al castillo. Casi llegando al final del bosque baje mi velocidad hasta caminar. Y un rato después salí del bosque y me encontré con mi padre, mi hermano y…. ¡oh, no! el príncipe Zeth, al que yo llamo Narciso ya que solo se quiere a si mismo, pero lo odiaba. Al verme el sonrío al que yo respondí con una de mis mas falsa sonrisas mientras mi hermano se acercaba corriendo hacia mi.



- ¿Te has vuelto loca? – me pregunto mi hermano.

- No, ¿Por qué lo preguntas? – le dije parándome en seco.

- Por que te hemos estado buscando toda la mañana, desde que nuestro padre descubrió que no estabas en tu cuarto – dijo mi hermano.

- Fui a dar un paseo en la mañana – le dije despreocupada.

- Si pero a nuestro padre te va a matar – me dijo muy preocupado.

- Voy a hablar con el – dije esperando un regaño por parte de mi padre.

viernes, 13 de agosto de 2010

Capitulo 3: El chico y el sueño

- Hola – le dije mientras caminaba hacia el.


El no me respondió y siguió mirando a la luna. Yo seguí caminando hacia el.


- ¿Qué haces aquí? – le pregunte parando de caminar.


El siguió ignorándome y mirando la luna. Yo me acerque mas a el y mientras le tocaba el hombro le dije,


- ¿Quién eres? – le dije.


Pero en lugar de responderme se giro y con su brazo me golpeo en el estomago, lanzándome al borde del claro contra un árbol. Me golpeé el la espalda y en la cabeza contra el árbol mientras escuchaba un crack. Caí al suelo mientras mi vista se hacia un borrosa luego recupere la vista y me senté con la espalda recostada en el tronco del árbol. Luego me di cuenta que el muchacho se estaba acercando. Me trate de levantar pero resbale y me volví a pegar en la cabeza. Lleve mi mano a mi cabeza mientras trataba de pararme y sentí algo liquido y caliente, luego regrese mi mano y la vi estaba llena de sangre. Me empecé a marear pero antes de caer sentí que alguien me agaraba del brazo. Voltee a ver quien era y me encontré con unos hermosos ojos azules me quede un rato mirando sus ojos hasta que reaccione, jale mi brazo.


- No necesito ayuda – le dije.

- Pero estas muy herida – me dijo con su dulce voz.

- Recuerda que tu fuiste el que me hirió – le dije cortante recordándolo.

- Si, lo siento – me dijo algo apenado.


Yo solo lo ignore y me puse a caminar hacia el castillo, pero el no me lo permitió, me agaro del brazo y me jalo quedando a pocos centímetros el uno del otro. Yo volví a jalar mi brazo pero no pude zafarme. En lugar me agaro mas fuerte y me jalo otra vez.


- Suéltame me haces daño – le dije.

- No – me dijo decidido.

- Mira tengo que regresar al castillo – le dije seria.

- ¿Cómo? – me dijo confundido.


Pero no me dejo contestar y me cargo como bebe y empezó a correr en dirección contraria al castillo. No quise resistirme por temor a que me fuera a soltar. Me agare a su cuello para que no me fuera a caer. Después de un rato empecé a ver borroso cada vez más hasta que me desmaye. Tuve un sueño raro, me encontraba en el centro del claro mirando la luna escuche que alguien me llamaba, me voltee y vi que el que me llamaba era el muchacho pero ahora estaba diferente se veía enojado. Empezó a correr en mi dirección y a mitad del camino se transformo y vi un lobo justo cuando el lobo iba a saltar sobre mi, el lobo se empezó a desvanecer y escuche que alguien decía que me despertara hasta que me desperté.

sábado, 7 de agosto de 2010

Capitulo 2: La Historia

Bueno mi historia comenzó cuando yo tenía 13 años y me iba a ir a acostar pero antes le pedí a mi padre que me contara una historia, me gustaba tener algo en la mente en el cual soñar.


- ¿Pero que clase de historia quieres que te cuente? – me pregunto mi padre.


- Una de terror – dije yo sin pensarlo.


- Bueno una de terror será – dijo mi padre.

Me contó sobre unas criaturas que rondaban por la noche atacando a viajeros desprevenidos y a animales indefensos, estas criaturas tenían forma de lobo (o eso se creia) pero no siempre había sido así antes eran hombres normales hasta que una de esas criaturas los mordía y los dejaba vivir. Estas criaturas eran llamadas seres de la noche o hijos de la luna por que el sol los debilitaba. Yo estaba pensando en lo que me había contado mi padre hasta que de repente salto y grito,



- ¡Buuu! – yo me espante y grite.


- ¿Te espante? – me pregunto mi padre.


- ¿Tu que crees? – le pregunte a mi padre con sarcasmo.




El solo se río ante mi expresión.


- Bueno a dormir – me dijo mi padre.


- Bueno – dije yo sin mucho entusiasmo.


- Buenas noches – dijo mi padre antes de apagar la luz y cerrar la puerta.




Después de la historia que me había contado mi padre me quede un rato viendo el techo. Después de media hora de mirar el techo me di cuenta que no iba a poder dormir haci que me puse unos pantalones y una chaqueta y salí por la ventana ya que sabia que mi padre había puesto a unos guardias en la puerta para que no saliera al bosque pero no puso guardias en la ventana. Yo salía al bosque de vez en cuando para poder tomar un poco de aire fresco y cansarme para poder dormir.




Bueno camine hacia el bosque era pequeño así que nunca me perdía. Seguí caminando hasta que llegue al centro del bosque donde había un claro con una pequeño lago, mire al cielo y vi que hoy había luna llena, me quede un rato mirando a la luna, era hermosa, me hipnotizaba su belleza. Inconscientemente mi mente recordó la historia de mi padre pero no le di mucha importancia y seguí caminando hasta que me di cuenta que había un muchacho en el centro del claro mirando al cielo, bueno mas bien a la luna.

viernes, 6 de agosto de 2010

Capitulo 1: Explicaciones

Mi padre, Athlestan, es un de los mas respetados reyes que haya reinado Corban, la mágica tierra de donde se sacan muchos cuentos de hadas. Mi padre es alto, con el cabello entre rubio y castaño, ojos color miel y tez un poco moreno. Yo tengo un hermano llamado Deo Adonis, el va a ser el próximo rey, claro cuando este listo o muera mi padre. Deo es alto, con el cabello rubio (mas que mi padre), ojos verdes y tez pálida. Mi madre, bueno mi madre murió cuando yo apenas tenia 3 años, fue muy triste pero a pesar de que yo tuviera tan corta edad entendía todo. Ella se llamaba Cyrene pero aunque ella era una ninfa, mis abuelos dejaron que mi padre se casara con ella. Aunque no debió de hacerlo por las reglas del reino que decían que aquel que fuera a ser rey tenia que casarse únicamente con una princesa pero se rompió esa regla. Mi madre era una ninfa acuática, con el cabello pelirrojo, largo y liso, de estatura mediana, ojos de color entre morado y verde y tez morena. Yo soy una princesa pero yo nunca llegare a ser reina ni siquiera si mi hermano muriese antes que tuviera heredero en ese caso el trono seria para mi tío o primo. Bueno yo tengo 17 años soy alta, cabello largo, café y ondulado, ojos color miel y tez pálida-medio morena, me han dicho que me parezco mas a mi madre que a mi padre.

Epilogo

Somos tan diferentes pero tan iguales al mismo tiempo. No entiendo como fue que terminamos juntos y en este problema pero aun así te quiero.



Me llamo Artemisa y mi historia empezó asi…